martes, 19 de febrero de 2013


Guía N° 1 – Medios masivos de comunicación y construcción del yo (Grado Once)
Profesor: Libardo Sánchez Paredes

La masiva presencia de los medios de comunicación exigen cada vez con mayor urgencia que se desarrollen las estrategias para comprender todos los mensajes explícitos, y más importante, implícitos de la información allí presentada. Uno de los asuntos más importantes es el que tiene que ver con los elementos que terminan influyendo en la formación del yo en los individuos. Durante esta unidad, tomando como herramienta el psicoanálisis, se desarrollarán estrategias para entender cómo los medios de comunicación influyen en la construcción de lo que pensamos acerca de nosotros mismos y del medio social en que nos desarrollamos.

LOS MEDIOS COMO SUJETADORES

Un primer y fundamental aspecto a señalar es que, como ya se indicó, los niños conviven actualmente con los medios desde el inicio de su vida, al punto que para ellos el televisor “es un aparato receptor que ya forma parte de la ecología familiar” (Arredondo, 1989, p. 9), y de manera muy acelerada desde hace un tiempo se incorporan al mundo electrónico en sus diversas formas (juegos, internet, etc.), lo que refuerza el peso tanto de su poder como el de unos contenidos que penetran a niveles inconcientes, situación que continuará a lo largo de toda la vida en un momento donde los medios, sobre todo los electrónicos, incrementan su capacidad de llegada y de internalización en la subjetividad. En este sentido es importante destacar que la importancia de tal penetración no pasa sustancialmente por los criticados mensajes subliminales en el sentido perceptivo de estos, sino por las significaciones de la infinita cantidad de mensajes que los sujetos reciben cotidianamente a través de la múltiple gama de programas (informativos, de diversión, etc), donde muchas veces los contenidos manifiestos son la cubertura de los latentes (en emisión y recepción).

La constitución del Yo es producto tanto de un complejo proceso de identificaciones como del paulatino reemplazo del principio del placer por el principio de realidad. Y si bien, como ya se dijo, clásicamente se consideró que en ambos es la familia la que tiene el rol central - con el apoyo de las instituciones escolares y religiosas-, hoy no puede negarse ni minusvalorizarse la creciente influencia de los medios masivos de difusión, con mayor razón por llegar antes que tales instituciones o cuando no se accede al aparato educativo (aspecto de fuerte peso en muchas naciones o zonas subdesarrolladas con bajos niveles de alfabetización).

Es cierto que los modelos identificatorios básicos surgen sobre todo de los vínculos afectivos del niño con sus relaciones directas (padres, abuelos, maestros más tarde, etc), Pero ¿cómo dejar de ver que hoy el niño se encuentra en contacto con múltiples modelos y figuras provenientes de un televisor con el que se relaciona desde siempre, luego con caricaturas, juego electrónicos, etc? Modelos de todo tipo (actores, deportistas, vedettes, galanes, protagonistas de series y telenovelas) no sólo llamativos, impactantes y deseados por su éxito, omnipotencia, belleza, etc, sino que también cambian en formas y nombres pero mantienen significados - por ejemplo Batman, Superman, El Hombre Nuclear, la Mujer Maravilla, etc. como exponentes de un poder y fuerza que los niños ven en el padre pero ante los cuales éste puede quedar comparativamente devaluado (aunque sea real y los otros sean parte de un mundo de fantasía aunque aún no bien delimitada respecto a la realidad)-, y dejan una evidente secuela, aunque hasta ahora no analizada cuantitativa y cualitativamente con el rigor que merece. Una simple e incluso elemental observación sobre los comportamientos de nuestro tiempo permite ver cómo existe un muy alto grado de identificación con múltiples figuras televisivas, cinematográficas y musicales: imitación de gestos, conductas y vestimentas, adopción de sus nombres en juegos deportivos con la consiguiente asimilación de ellos, etc.

Asimismo, junto a esa llegada directa a partir de la recepción de programas infantiles o para adultos, existe otra indirecta a través del entorno familiar y educativo -ya formados e ideologizados por los medios -, compañeros de juegos, etc. que transmiten comportamientos, normas, modelos, “necesidades” y actitudes cotidianas fomentadas por los héroes prototípicos, anuncios publicitarios, consejos de personajes admirados y seguidos, etc. En este sentido no puede olvidarse que el juego es una expresión típica del mundo infantil que no responde sólo a una actividad de diversión sino también es expresión de sus necesidades afectivas - por eso las terapias se hacen mediante su ejercicio-, lo que hace que jugar con imágenes de los héroes televisivos o juguetes promocionados por las emisoras, o a ser tales héroes implica la internalización de las significaciones y contenidos de los mismos: se trata de un modelo a imitar y a seguir. Al respecto es evidente que los modelos promocionados de manera positiva son aquellos que responden a los valores de una cultura determinada, mientras que se hace lo contrario con aquellas expresiones rechazadas por ella.

En cuanto al paso del principio del placer al de realidad resulta evidente la incidencia de los medios al ser éstos actualmente no sólo los que muestran a esta última sino incluso “construyen” lo que debe entenderse por “realidad”. Evidencia que recalcan numerosos estudiosos, por ejemplo Eliseo Verón al afirmar categóricamente que “los medios informativos son el lugar donde las sociedades industriales producen nuestra realidad” (Verón, 1983, p. II), o Christian Doelker que considera que “la construcción de nuestra imagen del mundo se realiza cada vez más a través de los medios, que a su vez proporcionan una imagen del mundo: por consiguiente, nuestro concepto de realidad nace -según nuestra proporción de consumo de los medios- asimismo de experiencias mediatas y no tan sólo de experiencias inmediatas” (Doelker, 1982, p. 177). Como las “experiencias inmediatas” son muy pocas en relación a las que cada persona conoce, puede decirse sin duda alguna que en la absoluta mayoría de los sujetos actuales la idea que tiene acerca de la “realidad” es producida por los medios en general y la TV en particular (actualmente la principal fuente noticiosa en prácticamente todo el mundo, sobre todo en los países subdesarrollados donde los niveles de lectura son bajos). Se trata, como se ha analizado y escrito reiteradamente, de una óptica determinada de la “realidad” -la más de las veces no plural y sólo representativa de los intereses de los detentadores del control de los medios y/o del poder-, y que en múltiples y mayoritarias situaciones puede ser diferente, parcial e incluso globalmente, a la realidad (esta vez sin comillas).

No es ninguna novedad que los acontecimientos (políticos, sociales, económicos, deportivos, etc.) muchas veces "no existen", o pierden importancia y trascendencia, si no se informa de ellos en los medios o si lo hace sin darles la importancia que tienen. Así como que algo sin mayor valor lo adquiere cuando se hace fuerte énfasis en ello, no faltando casos donde algunos hechos se "construyen" para los medios. En este sentido es importante recordar cómo los estudios sobre comunicación destacan la construcción por éstos de lo que Shaw llamó la agenda-setting, teoría que sostiene que "como consecuencia de la acción de los periódicos, de la televisión y de los demás medios de información, el público es consciente o ignora, presta atención o descuida, enfatiza o pasa por alto, elementos específicos de los escenarios públicos. La gente tiende a incluir o a excluir de sus propios conocimientos lo que los media incluyen o excluyen de su propio contenido. El público además tiende a asignar a lo que incluye una importancia que refleja el énfasis atribuido por los mass media a los acontecimientos, a los problemas, a las personas" (Wolf, 1987, p. 163). Como destaca este autor, "los media, al describir y precisar la realidad externa, presentan al público una lista de todo aquello en torno a lo que tener una opinión y discutir [...] El presupuesto fundamental de la agendasetting es que la comprensión que tiene la gente de gran parte de la realidad social es modificada por los media".

En otras palabras, los medios indican en lo que debe pensarse y en lo que no, y en múltiples casos, también qué debe pensarse o al menos tienden a influir en esta perspectiva. Es sabido que el principio de realidad es un aspecto central en la estructuración de los sujetos, y que el pensamiento y la conducta de los hombres estará basada en su idea de realidad: de allí la necesidad de dar un sentido a la misma o enmascarar el conocimiento de lo que no se quiere que se conozca. Un yo desconocedor del real sentido de la realidad actuará de manera poco eficiente para modificar lo que se pretende que no se modifique, o buscará cambiar aquello que se le muestra que no debe permanecer como está. Es esto lo que explica la fundamental importancia que los poderes establecidos otorgan a la posesión y control de los medios (sobre todo, por su llegada, a los electrónicos), convertidos en instrumentos centrales del "control social".

Esta situación incuestionablemente real (aquí sin comillas) produce una extraña aunque conocida paradoja: en momentos de un tremendo auge de comunicación e información en prácticamente todo el mundo, los niveles de incomunicación y desinformación son muy grandes y generalizados. Es inmensa la cantidad de diarios, revistas, canales de radio y TV existentes -lo mismo que aparatos receptores- pero lo que se difunde y transmite parece más ocultar o distorsionar que mostrar: el caso de la llamada Guerra del Golfo es un caso tal vez extremo pero también paradigmático. Se cree dominar el conocimiento de la realidad, pero muchas veces se trata de una fantasía (y no pocas veces de un delirio). En este sentido la aparente saturación informativa -aparente porque no siempre la pluralidad es verdadera: la mayoría de los medios informan y ocultan (tal vez con variantes) acerca de lo mismo-, produce el muy conocido efecto boomerang de "saturar" a los receptores e incluso de insensibilizarlos.

La realidad que se menciona de manera alguna debe limitarse a los noticieros, sino está presente en todas las programaciones, habiendo llegado a decirse que puede haber tanta realidad en (por ejemplo) una telenovela como ficción en un informativo. Las más de las veces el éxito de tales telenovelas precisamente se apoya en que el contenido no real tiene una base real que lo hace factible y no pura ilusión. Lo importante a destacar es que tal presentación de la "realidad" transmite una visión de la  misma - de manera latente y muchas veces explícitamente manifiesta - cargada de determinadas significaciones y valores, casi siempre (o prácticamente siempre) los de la/s ideología/s imperante/s. Esto implica entonces no sólo los mensajes antes citados al yo, sino también modelos identificatorios, caminos de éxito y de logro de satisfacciones, mostración de premios y castigos (con destino al superyo), modelos de "salud mental" y de conductas normales y aprobadas, etc., todo ello presentado como expresión de la "realidad" a la que es preciso ajustarse en contraposición a lo "raro", lo "loco", lo peligroso, lo "malo", etc. Es evidente que todo es, por causas obvias, fácilmente perceptible en las programaciones dirigidas a los niños.

Mostración de una "realidad" que, como ya se dijo, también señala los caminos reales, "adecuados" y "correctos" para la obtención del éxito y el logro de las satisfacciones, sea de manera concreta (más allá de la validez o posible discusión acerca de estos caminos) o a través de la catarsis y/o la evasión. En la medida en que todo sujeto actúa de acuerdo a lo que entiende por “realidad”, es comprensible que se busque que todos o la mayoría de una sociedad compartan la que interesa que se vea como tal a los sectores del poder, sea para mantener la estructura existente o dificultar las transformaciones que atenten contra ella. Por eso todo lo ampliamente estudiado y conocido acerca de los silencios y censuras sobre aspectos considerados peligrosos, tergiversaciones y distorsiones, fragmentación de la “realidad” para evitar el conocimiento de la totalidad, etc. Esta es una de las formas más claras para lograr que el sujeto se encuentre sujetado al sistema en que vive.

En cuanto al Superyo, “una de las instancias de la personalidad (cuya) función es comparable a la de un juez o censor con respecto al yo, y que Freud considera la conciencia moral, la autoobservación, la formación de ideales como sus funciones” (Laplanche & Pontalis, 1971, p. 440), es incuestionable como recibe constantes y permanentes señalamientos de unos medios donde los “malos” que hacen cosas “malas”, de acuerdo a la moral y la ética dominante, siempre fracasan y son castigados, mientras los “buenos” triunfan y reciben premios de diferente tipo.

Una persona triunfadora y aceptada será aquella que cumple con lo que la moral vigente indica, consume aquello que se indica que tiene que consumir y tiene “lo que hay que tener”. Los personajes de los medios que deben ser imitados son modelos por sus perfecciones como, en no pocos casos, pecaron y se salieron del redil pero supieron reconocer la culpa y se arrepintieron por sí mismos o guiados por los eficientes guardianes de las normas estatuídas. “En nuestra sociedad -señala un estudioso norteamericano que comprende el fenómeno pero no del todo su sentido- se nos enseña que hay ciertas cosas que podemos hacer y otras que no podemos hacer; de este modo se nos introduce a los valores y a las normas. El proceso de socialización, que es continuo y se ubica en las personas y las instituciones, y puede no sólo ser deliberado sino además inadvertido, consiste en parte en la internalización de múltiples ‘haz esto’ y ‘no hagas aquello’, de ‘bien’ y de ‘mal’, de ‘verdadero’ y ‘falso’, propios de la sociedad de que se trate. Ni el contenido ni los métodos de socialización son inmunes a la influencia de los medios de comunicación de masas; la manipulación y el cambio pueden tener lugar y de hecho lo tienen. Los medios de masa, se puede admitir, constituyen sólo un aspecto del proceso, pero sería muy sorprendente, en verdad, si no desempeñaran un cierto papel en la modelación de nuestras actitudes respecto de la vida, de nosotros mismos y de los demás” (Halloran, 1969, p. 29).

            Tomado de: Enrique Guinsberg,  La influencia de los medios masivos en la información del sujeto: una perspectiva psicoanalítica, en Psicologia em Estudo, Maringá, v. 8, n. 1, p. 3-12, jan./jun. 2003 (Fragmento)

Interpreta

1. Qué puede significar un reemplazo del principio de placer por uno de realidad – de un ejemplo

2. Qué papel juega el entorno social en la formación del yo y tiene o no relación con los medios de comunicación

3. Por qué el autor señala que los medios construyen la realidad ¿cómo ocurre esto?

4. Según el autor ¿Cuál es la relación entre medios de comunicación y super yo? De un ejemplo

Argumenta

1. Explique el sentido de las siguientes frases y redáctelas de otra forma sin que pierdan su sentido original.

a. Esta es una de las formas más claras para lograr que el sujeto se encuentre sujetado al sistema en que vive.

b. el televisor “es un aparato receptor que ya forma parte de la ecología familiar”.

2. El autor supone que a mayor nivel de desarrollo menor es la influencia de los medios de comunicación en la construcción del yo y de la realidad ¿Es esto cierto? ¿Por qué sucede esto?

3. Por qué el autor señala que los medios construyen la realidad ¿cómo ocurre esto?

4. Cuál es la relación entre medios de comunicación – opinión pública – poder. Argumenta en un escrito que tenga introducción y un desarrollo de al menos 3 argumentos y finalmente una conclusión.

Investiga

1. Cuál es la construcción del indígena desde los medios masivos de comunicación. Puedes servirte de discursos o imágenes. Recuerda citar la información. (Mínimo 5 fuentes de comprobación de la información)

Creación

1. Realiza en clase un Collage en el que expreses la influencia de los medios de comunicación en la constitución del yo.